Cuentos navideños
La misteriosa tienda de regalos
Ya era diciembre y la nieve comenzaba a caer, las casas llenas de escharcha y café caliente adornaban el pueblo de Naarden, en una de todas aquellas pequeñas casas del pueblo vivía una niña llamada Ana, la cual tenía ojos azules, con un cabello un tanto peculiar y una piel de tez blanca, era realmente hermosa, parecía casi perfecta solo que le faltaba una cosa, la cual era tener un buen corazón, pero para ella era algo importancia.
Ana, desde hace semanas le
estaba preparando la carta a papá Noel y durante toda la carta no paraba de
pedir un regalo tras regalo, porque sabia que se acercaba la navidad y los
regalos debajo del pino ansiaba ver, tanto era su capricho por tener las
mejores cosas que se olvido por completo del verdadero significado de la
navidad.
Un buen día Ana y sus padres
decidieron ir al centro del pueblo para conseguir los últimos detalles que
faltaban para la noche buena, mientras caminaban, la mamá de Ana percibió que había
olvidado su cartera, a lo que ella dijo:
— Hija, corre a la casa y
traime de la cartera, la olvide en la recamara.
— ¡Pues ya que! respondió
Ana con mucho disgusto.
Camino a casa, Ana vio a
lo lejos una tienda nueva, le pareció extraño no haberla visto de camino, pero
era muy llamativa para los ojos de cualquier niño y no se resistió, a lo que Ana
decido correr para alcanzar a ver que había dentro de la tienda e ir por la cartera
a casa, cuando iba a llegar a la tienda, no noto que había una piedra, entonces
tropezo y de tal manera que callo inconsciente. Cuando despertó noto algo raro,
estaba un lugar que desconocía por completo.
— ¿Dónde estoy? Pregunto Ana,
mientras intentaba levantarse.
—En un lugar muy especial,
respondió Holly, quien era uno de los duendes del polo norte.
Sorprendíada y asustada se
encontraba Ana, cuando de pronto observo que dentro de ese lugar había grandes
cajas de todos colores que parecían juguetes, de pronto Holly le dijo:
—Toma todo lo que quieras,
pero ojo, solamente lo que realmente necesites.
Cuando empezó a pasear
por los pasillos de aquel lugar, se dio cuenta que no eran juguetes si no cajas
que tenían enormes letras donde decían: Generosidad, respeto, solidaridad, perseverancia,
tolerancia, conciencia, amor, amistad, bondad, etc.
De pronto volvió a aparecer Holly y le
pregunto:
—¿No tomaras ni un solo
regalo?, mientas levantaba las cejas, con cara de desconcierto.
—¿Crees que me hace falta
tomar este tipo de regalos?, contesto Ana mientras reía.
— Por supuesto que te
hacen falta respondió Holly con molestia.
De una manera muy
repentina comenzaron a pasar diversos recuerdos por la mente de Ana, como
cuando no daba limosna ni comida a personas necesitadas por su gran falta de solidaridad,
las veces que le faltaba al respeto a sus padres por hacer lo que ella quería, ella
recordó que no tenía ni una sola amistad por falta de tolerancia y honestidad y
se dio cuenta que había sido realmente inconsciente en muchos aspectos y sobre
todo el recuerdo más grabado fue cuando hizo su carta para papá Noel, pues en
ese recuerdo vio que tanto era su egoísmo y su falta de amor al prójimo, entonces
comenzó a tomar todas las cajas que ella consideraba realmente importantes y cuando
acabo, Con una sonrisa en el rostro le respondió Holly:
—Papa Noel estará muy contento de todo lo que
escogiste.
Ana en ese instante le agradeció
con un grande abrazo y le dijo:
—Gracias por enseñare lo
que realmente importa, dile a Papá Noel que me traiga solo la cocinita y el libro
que tanto deseo leer, para poderlo compartir con mis nuevos amigos, por favor.
Entonces Ana salió de el
lugar misterioso y cuando logro ver cual era el lugar, se dio cuenta que era la
tienda misteriosa y llamativa que había visto a lo lejos, de pronto recordó que
tenía que llevarle la cartera de su madre y acelero el paso, pero esta vez con
cuidado.
Al día siguiente comenzó
a llegar su familia a la cena navideña y Ana con una gran actitud comenzó a recibir
a todos, tanto era el cambio en ella que disfruto esa navidad más que nunca.
FIN

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